HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me quito el abrigo y la chaqueta. porque el sol entra como en un invernadero en la galeria. Aunque todas las otras habitaciones tienen un frío que nunca se marcha.
En algún lugar flotan las voces de los abuelos, del Jack y del Thor... de las primaveras del amor de la mandrágora tomando asiento en los navíos y en los huecos de los girasoles. En algún lugar aquellos amigos siguen sosteniendo el ron contra la precariedad de la noche sobre los caballos del precipicio. Y sobretodo tu voz, rasguña los escenarios de penumbra de mi cansancia y gira las manecillas de los arlequines y bailamos la conga ebrios de amanitas y esperanza. En algún lugar, aunque no sea este, los olivos batallan la memoria del sur.

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