HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi primera vez fue muy poco romántica. No tenía absolutamente nada qué ver con los sentimientos. Nada qué robarle a la luna en nombre de dos. Nada que dejar para mañana.
Había un chico que vino a pasar conmigo un verano de mariposas de papel de plata. Él supuestamente me amaba. Yo sólo amaba a Marte. Se acercó muchas veces y yo le aparté. Y una noche le busqué yo y le dije "quiero perder la virginidad pero sin besos" Fue excitante y gozoso, tierno y absurdo, como absurdas todas las historias que tuve. Era algo más de los animalarios, del vino, de las alas de lava que tragaron los astros oblicuos.

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