HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

mi vida se enrarece acá en la montaña
con las cenizas de la rata de etanol
acunándome los futuros suicidados en la puta dirección del sistema
sustituyendo su mundo... por el de la lombriz, el jabalí y las águilas
yéndome estertor de nube y devómito de tierra
al gesto vertical de mi perro sobre la nieve

acá con mis ropas viejas
y mi casa de las historias voladas por los aires
sin la resonancia de ningún eco ni morada
que devuelva la humanidad a la memoria de los fusilados

acá, emboscada de la lengua de los chopos
de las mil y un distancias, mientras no huela a goma quemada el ayuntamiento
mientras ningún quién sea lo suficientemente nadie para hablar de tú a tú con la luna y con la muerte

soy del todo antagónica
a todo lo que es, y se define así

escribo pero mi escritura no tiene ni puta idea de un motivo ni de un fruto
 no es ni por el libro, ni por la certeza, ni sólo la rabia o la lucha con el olvido

vivo en las gafas rotas de un oso hormiguero
no seré una persona, hasta que no ande con piedras junto aquellos que luchan contra los gigantes del capitalismo
seré sólo niebla
destierro de toda sociabilidad
fiebre de una metáfora que está jodidamente sola dentro de mi pecho

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