HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No sé cuándo se queda la crueldad y la ausencia, desvencijada.. con su amor y su pequeña Fransquestein oculta entre las margaritas de alambre. En qué momento se deja de abrir la mano a, y se voltea a la mar y sus soledades. Y la herida entonces va a lamerse con los animales al bosque, se deshoja de la humanidad, renuncia a la fe en el otro y se va con lo estepario. No sé si esto es triste o es la única manera, cuando ha defraudado la ternura en no sé qué equivocada lluvia de cristales preñada en el fondo de salvajidad y de inocencia. Pero ya no se quiere el nombre en esa voz. Porque una gota de sangre cerró en la luna, mi vulnerabilidad.

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