HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No se ve el monte.. está vestido por la niebla. Abre su boca en la tráquea convulsa de un pentagrama de benceno. Hoy pienso todo lo contrario que pensaba ayer.. porque al anochecer me clavaron todos los fracasos... y yo cuando pierdo, le cambio el caramelo al payaso de los martillos, oso otro tambor doblando campanas y me desdigo en los brazos de la mandrágora. Hoy me dejo ir entre la quimera de la metáfora y la levanto como una fortaleza alrededor de la alucinación y el crimen del capitalismo. Aunque sea también un engaño, será el mío, enamorado de mis intereses del éter y de la eternidad.
Porque he llegado a la conclusión de que no se puede vivir sin una trampa y sin la lírica. O al menos yo no tengo esa capacidad. Ataqué a la sociedad por verla agachada entre quimeras cargando sus espejismos de espejos sumisos a la jaula de la cultura y del capital, ataqué a su destino, de matrimonio, oficio, casa o supuesto sentido de su vida. Pero yo también vivo en mi quimera que es la escritura. Y si la rompo.. me quedó como el de la náusea de Sartre... después de haberse metido además un gramo de heroina. Tal vez esto sea una apología al fracaso. Pero empiezo a creer que se necesita un error radical, un fetiche de metafísica, una deidad de ayahuasca, un vendedor de humo para soportar y arbolar la vida. Algunos utilizan el amor, otros la mística, yo usaré la escritura.

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