HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

nos separa la salud de tu piano
ese armario de madera de nogal
donde tú guardas cosas caras
y yo bocetos de cartón simulando pájaros y tumbas

nos separa la pila bautismal del olvido
lo que hacemos con la flor en el cigarro
con la pobreza en las patadas y en el grito

nos separó
la mugre del muñeco de nieve
levantando puñal donde el poema ahorcaba un cielo

fue que tú naciste en la terrible armonía del espanto
y yo en su caos desangrado donde los desheredados pierden todas las partidas

fueron las ideas políticas
donde tú no querías matar a tu abuelo franquista ni su mísero legado
 y te parecía excesiva mi voz en esas cunetas

fue que chupamos la teta
desde dos pozos antagónicos
el mío era el lecho de los ahogados
el tuyo la ánguila tragando tierra

fue que a la hora de matar
yo me cortaba las venas
tú te cubrías por cien libros

fue que en mi casa había ratas y murciélagos
y en la tuya obras de arte que costaban más de 1000€

fue que yo conocí el manicomio, el callejón donde los yonquis cuentan estrellas
y se me atragantó el infierno en la  garganta
y tú venías de solventes lagunas del tormento de la exclamación metafísica

la cucaracha de Kafka nos conocía a los dos

el perdón roto en mil pedazos en el espejo
bebió de los dos el fusil de la luna

mi agravante de mendiga
y el tuyo de la universidad
separaron para siempre el aullido de Léolo en nuestras ruinas

pero no fue eso lo que me desveló
sino lo que nos unió en la deriva y en el desierto
lo que todavía nos une en el cadáver del perro...

No hay comentarios:

Publicar un comentario