HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

se han empañado los cristales
ya empieza a bajar la temperatura
se momifica una flor de papel en tu alejanado escritorio
roto de mi voz... en los costillares de los barcos sobre la penumbra

no hallamos ninguna redención
no hubo un motivo que justificara el llanto
ni esa manera de perder arlequines y suicidas
los dos jodidamente sucios del golpe del quebranto
los dos eligiendo la nada a cambio de humo
sin un poema que legitimizara el espanto
sin el motivo de una bestia, ni de un valle, ni de una tumba
sin el tango etilico tapando la gotera

fue por amor al fuego
fue grotesca quema de las naves en el interior de la alcantarilla

el sabor gratuito de la sangre en la ruta volada por los aires

y éste tipo de batallas... se quedan así, cólera de la curva y del hoyo, violencia del surrealismo, tsunami en la sombra del verso y de la muerte, y nunca tienen un destino, nunca se alzan en la palabra ni en el horizonte como una semilla, ni como materia creadora, no se sacian ni en su rencor ni en su amor, no acaban la frase ni cierran la puerta, no pagan los recibos
tampoco se destinan a la mística ni sólo al nihilismo....

se quedan inconclusas echando olor de goma quemada al devenir

como un atraco donde ya nadie recuerda quién robo a quién
pero algo duele a veces, y cubre ese corazón con todos los pellejos de la tierra
pero allá abajo nunca sobrevivió nadie

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