HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se quedó allá en el trombón del abismo desflorando tus cantos con la espina de la noche que nunca más te dejó dormir.
Insistió en el almanaque quemada, la casa de muñecas en el incendio, en el regazo de la madre-datura cuando somos sus hijos sacrificados en la tormenta.
Y lloraste y lloré, la mano vacía.. tentando el corazón de los ciervos en los barracones.
Levantarse y seguir!
No dejes que los hechos determinen tu canto.
Que no sea lo perdido ni lo ganado.
Que no sea lo que viste.
Que no sea lo que te mataron.
Que se vaya a la mierda la hechura que puso jaula, la que tiró la llave del cerrojo y trajo la cultura.

Si vivo en medio de la nada y míos son los claveles del naufragio y mía la derrota. Déjame amarte como si nunca hubiera hablado con la muerte. 

Somos ya muy viejas para andar regateando a  un suicidio o a un camarero.
Todo todo lo que puedes tocar y que lo pague la luna si no nos ha hecho llorar la extinción de los mamut.
Baila, aunque no quede esperanza. Aunque desafinemos todas las canciones. Aunque no nos junten los pájaros.

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