HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Seguir.. como la caida del campanario en el corazón de la cigüeña, cuando dobla la dilatación del ocaso en el enverdecer de tus habitaciones al grito de la marihuana.
Cuando aguantar la noche con los abiertos es haber visto el suicidio de todas las estatuas en la carne cruda de los animalarios que envía el jazz cuando desarmado buceas la oscuridad existencialista en el fusil del desierto, desatando en mi piel la herida de las ortigas, porque el poema no ha sostenido en tu puño la flor. Y en la apertura de la luna, esos ojos cegaron del soliloquio de mis diarios, todos esos meses removiendo tus objetos vencidos en los cadáveres del petricor, cuando la cama, es una bala que levita la ausencia.

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