HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Sentir la autodestrucción de la metáfora que evoca, y cuando devorada en la opacidad de la ausencia, he atormentado todas las noches en la lanza del ciprés, vuelvo recien nacida e indefensa, al deseo y a lo vivo.
En éste viaje de bizarras aves del abismo, secuestrando tus ojos de lo que abarca el LSD en mi aullido y en mi selva. 
Sin reposo.
La armonía es un golpe peremne de cierzo en las muecas de la arena mojada por tus lágrimas, por tu sudor de hedonismo acuchillando la Obra en mi desencanto.
La regenaración de la voz del viento, en esos picos de la antagonia, destruyendo la línea recta y cualquier certeza que no se despose con el vaho del expresionismo multiplicando en el tacto, la bifurcación de la rosa.

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