HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

son cíclicos viajes sin retorno.... en la armadura de una noche desangrada cuando en tu escritorio apoyas la cabeza en la crueldad de la luna, y sangras solo el eco de la nada...
son cientos de páginas escritas en un sanatorio ambulante con la lanza del tejo borrando la caligrafía de todo lo que diste al tiempo cuando no íbamos a poder salir.. y a veces el cansancio de la guitarra de sal yace en un suelo de escombros, contigo en mi costado como todo el frío embestido de las tierras que no me aman.... y te sé, aunque ese hueco lo robe todo, aunque en algunos instantes de la ausencia sólo persiga lo abisal de lo silenciado, como si las piezas de porcelana pudieran volver
porque hay 200km de polvo en la herida de tu retrato, mi pared no se deshace, la soledad sigue invocándome aunque el olvido ya haya decidido por los dos los animalarios de la ginebra y al cruzar esa calle, las estatuas llenan de sangre el verbo que sostiene tu despedida

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