HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba algo difuso... aparecía el abuelo, luego había otra parte donde yo estaba muy triste y no sé qué médica me daba unas gotas para el ojo. El perro me despertó mordiéndome la oreja e insistente hasta que me levanté. Hoy cumple 3 meses. Hay una fuerte helada ahí afuera. El moho de un pensamiento nombrando algo muy lejano que no se deja amar. Una soledad que echa hacia afuera mástiles derretidos por la tempestad que cerró tu boca en la lejanía.
Todo está hermoso. Ese cielo aún blanco, pero que no tiene nubes, como los amaneceres sobre la mar. La necesidad de levantarse.... de buscar la música y hallar un lugar donde dejar horizontal al olvido.
No voy a ningún sitio. Soy libar de nube entre zarzales y horizontes que no tomarán nada de ti ni de mí.
Todo empieza en una metáfora, allí muta, osa el blues y la nada. La soledad me recoge cuando las palabras son accidentes. Me lleva a su patria de helio y de entropía. Todo es circular de la indecisión de tu whisky cuando la piel congelada aisla el fruto de la luz en los andenes de un quizás acuchillante que emergió de tu exilio.

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