HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba un lugar muy hermoso hecho de arena,  un desierto, pero tenía montañas de arena con unas formas increibles... como arquitecturas de Gaudí pero también espirales y circulares, como dadás. En el sueño me quedaba un rato a contemplar la belleza, aunque había alguna acción en el sueño que nos ponía en peligro.
Me despierto algo preocupada. A veces entro en estados de desesperación y ausencia. En espacios donde me entra un sentimiento de autodestrucción y de una profunda desesperanza. Un ataque de evasión sobre algo que no existe. Y son estos momentos de la violencia de la duda, donde tengo que erosionar el camino del ser y de la vida, utilizando la carencia, utilizando el desarraigo. Creyendo en la fuerza de la soledad. Es aquí, donde tiene que usarse la metáfora como la profundidad de un paisaje que me tome y me levante, en la continuidad. Es cuando todo se rompe, cuando la palabra vale la vida.

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