HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Suena Nacho Vegas, la cerveza, el sol de diciembre asaltando las patas de los gorriones donde tus milagros son todos la apología al desastre.
Y estamos solas y somos la conspiración del olor a goma quemada de los libros destruidos en la rabia del Quijote. 
Todo pasa en otro mundo que aja a éste pentagramas de etanol y ceniza. Todo es una fantasía macabra y enamorada que se alimenta de fantasmas que juegan con tus tizas cuando duermes muerto de frío abrazado a la noche que no nos deja entrar.
No existes de verdad. Sólo lo fuiste en el delirio del poema y de la absenta bregando los valles donde vamos vestidos con balas y es nuestra la oscuridad y el sol.
Mis miedos ocultos se desangraron sobre tus piernas cuando te succioné un argumento incognoscible que no se tenía en pie en la tierra ni en la navaja.
Era amor de cristal líquido por el ojo, era arista y canuto, en medio de la nada. Era teatro matando a nuestra tercera persona. Y aquél orgasmo se sudó sobre Babilonia y nunca en mi destino. 
Éramos piel acuchillada por el alcohol en el desvelo de los suicidas. Uniendo nuestro espanto en el gozo de los animales que morirían ésta noche.

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