HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tal vez tenga que experimentar algún otro tipo de freno y de llamarada... cuando la palabra se hace ceniza. Probar otras estaciones en los brazos de la nieve y de las postales quemadas. Portar la vida a la copula de otro vino hacia la luna.
Creo que la obsesión con la escritura, me lleva a un mundo que no existe. Hace de mi cuerpo un fantasma. Hace de mi ventana una radiografía de todo lo distante.  Y ando magnetizada por la abstracción y la niebla. Aunque la conexión es muy poderosa y necesita retroalimentarse a sí misma. Pero necesito darme al escapismo. Volver a creer en lo humano. Ser campesina entre los ácaros de polvo. Ser mar en la mar. Vivir la intemperie.
He estado un mes aislada en el pueblo. Y allá estaba enfrascada en el ansia del poema. Tan lejos de tantas pasiones. Tan extraña de la mirada del otro. De la sangre de la muñeca en el pomo de esa puerta de todos tus exilios.

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