HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

te usurpé de mi nostalgia
porque te robaste del ajedrez de la luna
como hoguera vencida en los crucifijos

te saqué de aquellas conversaciones entre vino y manzanas acuchilladas
cuando hablábamos de los senos de Madrid en la boca de la ginebra, en la jeringa de la mariposa

te expulsé de los recuerdos de mis cajones cuando la lluvia anegaba los colchones y el sol huía

lo hice muerta de miedo
ensangrentada por un oblicuo llanto
por un suicida pájaro que tanto te quiso

te quité de mi cuerpo y de mi grito en la suciedad de los bares
cuando golpeaba con los dados la quimera, borracha y ensortijada por el desvelo, hilvanando sigilosa el desliz de la muerte y al estruendo de las sogas que la noche cortaba

te marchaste del eco de la mar y de las tumbas
del quinto vaso de vino cuando tiramos al fuego la ropa y el futuro
te maté también de las esquelas... de la vejez de la vieja que me traía las espadas, y de la curva del camino que te devolvía descompuesto a los poemas que no habían llegado

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