HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que escalar éstas grietas de la lágrima de mercurio. Creo que mi sueño habla de ese lugar sombrío.. en no sé qué soledad.. también del peligro de las zonas compulsivas y la marginación social... algo que a veces se queda sin la canción para nombrar el horizonte... algo que se descuerda sobre una desolación en suelos escarpados con un violín casi desaparecido para acariar la profundidad del silencio.  

He estado fregando y el perro se ponía como loco para perseguir la fregona. Hoy no voy a tomar más café... he hecho un té, me duele la tripa desde hace varios días, hoy haré ayuno y sólo tomaré algo de fruta. Estoy preocupada por un vigor que no está. Por una desesperanza que me hace sentir enferma y cansada. Y yo quiero celebrar la vida.. quiero irla con la pasión.. o con el silente de los bodegones detenidos en la respiración de la mar. Pero estarla desde los ojos de los árboles, aunque se toque triste la canción.
He abierto las ventanas. Busco las metáforas. Busco el vínculo con el deseo del canto. Con la alegría del amanecer en los labios abruptos del horizonte. Sin nostalgia. Sin versos endeudados sobre la cicatriz de barro de tus tambores cuando viene la tormenta y mi casa se vuelve un corte de fuego. Sólo yo podré salir de aquí. Lo roto ya está roto, haciendo pigmento de óleo y de montaña quemada en el álbum de fotos de la sombra del lago cerrando tus ojos al olvido, y al mío. No dolió tanto. Despertar el poema de lo que se arranca. Estremecer el hueco de la mano en las fauces de un perro. Seguir como si nunca hubiéramos conocido la pérdida, ni la herida de la luna en el mango abandonada de un cuchillo. Tengo que luchar cuando todo en mí quiere detenerse. Tengo que escribir cuando ya no quiero escribir. Y cantar cuando todo es enana blanca. Tengo que pintar, mientras deseo salir volando por los aires y que no me roce ninguna palabra. Si me quejo sólo le doy motivos al suicidio. La magia está aquí, aunque yo no la vea. Está en el crotorar de las hojas de los chopos, en ese sol que ahora sale de la montaña..en el olor al bostezo de la noche clavando en el valle corazones de río.

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