HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que volar por los aires todo lo que hasta ahora me mantenía a salvo. Me he hecho ciertas preguntas y he sentido la carcajada sádica del nihilismo encima de mí. Y ya no me sirve lo que me servía. Es como si algo de mí estuviera al borde de la locura y de la inexistencia. El alter-ego de un cangrejo ermitaño.. chupando en el desierto atadas hiedras de lava.. golpeadas en mi piel con la perversidad de los libros ya acabados bebiendo de los trenes caducos guadañas de sol desaparecido.
Estoy adentrándome a un lugar extraño, donde las palabras ya no son las tijeras ni en el destino de las palabras, no son un hogar, no son un alambique, no son el corazón del movimiento.
La soledad a veces puede llegar a ser muy perturbante. Por eso es necesario que esté el baile. El juego. Las pinturas. La belleza ya no es una finalidad. Mis motivaciones son explosiones polvorientas y febriles de los ocasos y el moho. Ya no hay un quién. Ni me masturba de placer y satisfación... haber escrito algo que me incendiaria.. Es un gozo también oscuro, doloroso, que se sabe insaciable. No será lo suficientemente determinante ni vehemente para haberme traido una felicidad que no se vaya a ir. Se irá. Se irá a la mierda. Y volveré al pulso con la náusea y con el vacío. Por eso ya no es el poema, es la sed. Además mis emociones humanas son infieles, a veces no queda absolutamente nada de ellas. Mi vida ya no tiene sujección. Antes tenía trampas y quimeras.. que me mantenían en paralelismos y eclípsis que me dejaban continuar hacia la flor prohibida sin que hubiera problema en el fango o en el error, porque había una multitud y todo era de la música. Pero ahora ya no estoy allí. Ahora estoy más cerca de la raíz y soy más intolerante a la contradicción y a la máscara, al engaño del alter-ego y a la ternura de mi vagabunda.

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