HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

todavía no puedo escribir bien, porque mi alma está desdoblada en la jeringa sobre tu colchón, en el buzón lleno de barro, en la mano vacía y velorio de hambrunas de los puntos cardinales cuando extraviamos el pájaro y el futuro

el desorden de la casa comulga con la tumba que dejaste abierta en mi pecho
lasciva el desacuerdo de tus diccionarios y empuña el golpe caduco de un poema despedazado
alguien se sirve un vino, y va al camino de nadie, como una puta y como una santa, besando en la tierra removida el espíritu de los búfalos

yo me retraigo en el tachón de mi cuaderno
debían dar las 7 y cuarto cuando te derramaste en la ginebra y le crecieron fusiles a las ventanas de mi melancolía

apresuré la ausencia, roncada en la suciedad de tus zapatos

porque éramos ejército aunque hubiéramos nacido de un aborto
porque no soltamos nunca la bala que atravesaba desde el cielo tu fango
y era también el mío sobretodo cuando iba a llegar la nieve
los perros dormías espanzurrados entre los charcos y tus epístolas quemadas
me calentaban el corazón cuando se mataba un mundo

y la soledad cabaretista de tus huesos rotos
insistía su macabro paraiso sin contar quién pagaría los portes

yo estaba de acuerdo porque ya no tenía nada y porque sabía rico aquél vino entre los escombros del piano

de pegar mi mano a la tuya
se me murieron muchos paises
y supe de los carámbanos las promesas de las moscas azules

desvié tu atención con mi vagina y con mi sepulto
y luego ya no te distinguí del grito de espanto de mi habitación acorralada por las grietas

me inundaste cada cicatriz con libros demasiados caros para el olvido
y yo me dejé manosear por tus infiernos porque los sentía más cálidos que los míos

luego nos fuimos
ya no supe dónde hallarte
si corrías por mis venas o en el barracón como un fantasma

tal vez no eras real
y la locura tenía muchos vicios

esa botella que se partió en mis manos.. tal vez era, un caja de música que robé a tu muerte
y cuando subió y ese helio me arrancó de la continuidad en la tierra... el quebranto de la tierra mojada te mulló en mi corazón como la única pistola

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