HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo es raro. Como un sueño y a ratos una pesadilla. Con pasadizos de teatro y de maleza y alpaca bajo la lluvia. De aullidos de secano caduco, en el extremo de un beso que nunca sobrevive a la noche, un desierto que el alba muta en la arena que tu piano expía en mi muñeca de trapo, cuando llueve cloroformo y acuarela. Cuando lo hemos perdido todo y no echamos nada en falta.

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