HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo se descamisa. Se plancha de amores sin territorio. Se va con cualquiera y no se queda con nadie.
La literatura hizo bien su proceso de succión. Pagó la flor de plástico quemado, con tu cuerpo en el río del olvido tiñendo con esperma la rabia de un papel vacío, abrigando a un gorrión, cuando desapareces como una noche que es mejor olvidar y cruzas esa acera de vino derramado y te dejas ir.

Empieza a ir todo bien, porque no pido que nada sea diferente. Son tiempos de simbiosis entre la cristalera rota y la respiración de las urracas. Otra vez me oigo a mí misma a veces carcajearme cuando estoy sola, porque se acercó el tacto de un oso hormiguero, porque el esperpento tiene panderetas y botellas de ron.

Y vamos, al alzar de la deriva, pero descalzas, pero amando cada latido de vida que golpea en los trenes descarrilados.

Y en el incendio de las metáforas, la rareza presencia tu calígrafia desangrada en la taquilla de la estación de autobuses.
Y bebemos la descendencia de las estrellas y los invertebrados, en el sexo de las invisibilidades.. y nos dejan siempre un poco de vino en el armario y de canto de bandoleros en la noche que agravia.

1 comentario:

  1. Me gustaría que encontraras un amor descamisado que planchara todos tus territorios. Con música clásica de fondo tu poema suena a stradivarius. ¿No es en el momento de no ser cuando somos, y cerca de cualquier realidad dejamos de existir?

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