HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

todo se va... hace eco en un poema ilegible, defrauda tu roido corazón en la pigmentación de una ola sobre la literatura de un final, y esparce en la hondura del alarido la alucinación de un pronombre sujetando un quizás... que es alimento de malvas y de tundra
mientras los bailes de salón de ese suburbio pinchan en tus ojos la sal de mis pérdidas... y tosto en el abismo de lo que callaste, mis juegos de naipes flotando en el Leteo, porque ha sido durante mil noches sin acabar nunca la canción ni la ausencia
ya no tiene qué ver conmigo, se muestra como un ejército que destierra cuando los fueros de la mar abarcan lo inalcanzable usando tu voz como chivo expiatorio de mis dudas del hambre, en esa madera quemada de un tango imposible
soy cómplice del espanto, cuando arden las paredes en tus tímpanos y mis flores asesinas callan la medianoche con sus espinas clavadas en mi voz amándote
me fui sin darme cuenta
tengo aún su escritura taladrada en el roer de mi sombra al abrir de sendas y de grutas que saltan el vacío que dejaste en el nombre de lo incognoscible

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