HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo sigue. A veces desmantelado de los caballos de madera en las cunetas de tu Babilonia.
A veces inválido de tu armónica en la quilla de las barcas. Pero será éste incognoscible camino el único para salvar los gorriones y los lobos, para amar todavía, para levantarse motin contra el realismo que quiso encerrar en la propiedad privada de alguien nuestra calle y nuestras antorchas.
La esperanza no es nada seria. Equivoqué todas las palomas en el fondo de tus ojos. Y me tragaron la espina cuando esos perros mordieron en tu cuello el poema que me atormentaba. 
Te envio las noticias del derroche. Camino cabizbaja con la ginebra sacando los botones de tu intimidad en la pornografía de mis escalones cosidos al umbral de ese circo dónde nos dimos gato por liebre y le salió otra pata a la torpeza y el vagón anocheció fuera de tiempo, mientras a las tuberías le faltabas tú.
Fuimos rematadamente tontos juntando las esquinas y el pegamento para revivir a Drácula. Fuimos jodidamente inútiles de los trenes a los que subimos y de las paladas de tierra que echamos a lo dolido. Fuimos absurdos, raquíticos del agujero en la capa de ozono, yonquis de las flores, de lo que habíamos ya pasado, de lo que rebeló el sepia en la sangre del vestido de boda. Y lo fuimos peligrosamente de hacerlo otra vez muy mal... porque las hadas chisquean los dientes y se aparece la vírgen en el corredor de la muerte.. y tu mamá no deja de llorar las espirales, cuando ya han pasado 25 meses mordiendo tierra... desvaciándonos de la ansiedad con malas hierbas que rebuscaban en tu basura mi corazón.

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