HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

un día más a la saliva de los cocodrilos y los lienzos partidos a la mitad por la llaga acusadora del absurdo, enamorado del no tenerse en pie
me dedico a despellejar humo en versículos de coñac y de penumbra
de la taxidermia de los besos cuando es muy tarde para escribir y para acoger a la memoria
hago lo mismo que hace mi perro con los almanaques y la sociedad
ya no tengo casi esperanza en éste planeta y la que me queda se la doy a la osa mayor
me abrazo a la sombra de la araña cuando hace frío
sangro tinta y amores desvencijados en el tictac del petricor
soy feliz cuando nieva y cuando suena un tango y hay el exacto licor en el vaso de tierra
me entrego al hedonismo de las amebas y de los rayos
a la soledad y al salitre.. mis habitaciones cerradas conservan el corazón de la hiedra y del zorro
nos plegamos de montañas cuando la ciudad está llena de muertos
caemos al agujero del cuaderno cuando la anemia mancha tus fotografías con sangre de huérfanos y ata en mi pecho tumbas imposibles
andamos entre la espuma de la cerveza y los trenes que llevan al mar, pero a veces pierdo todos los años y las coartadas en latidos oblicuos que sacan tu abrazo de la tierra y lo congelan en mi invierno

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