HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vivo del favor del aire y de la noche-datura. 
Del clavel de hierro fundido y del vómito de lava de tus espectros sangrando bosques de acuarela a mi techo de escayola. Encharcándome la cama por las humedades del olvido. Cotizándome el hueco del horizonte en el cigarrillo de hash y de plenilunio.
Me he deshuesado de la sociedad siguiendo el canto de los grillos y de las ballenas.
Y de camino por éste fractálico paso sin tierra. Hallé chivos expiatorios que en mi vagina jugaron a conjugar el cielo y a despejarme la X. en la quimera de un vino y de una cicatriz.
Todos fueron tan farsantes como lo fue mi espíritu en su piano y en su martillo.
Porque todos somos huéspedes de lo incognoscible.Y en el fondo nadie es de éste planeta. Nadie sabe nada. Todos somos violados y empujados por el éter y de camino a ninguna parte cada cuál se agarra a la trampa de una supuesta salida y destino, que no existe. Y en esa trampa, yo también me dediqué al fraude de las pitonisas y de las putas, de las religiosas y de las yonquis. Absueltas por la absenta y por la luna, al asalto a pecho armado de un poema y un cementerio.

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