HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vuelvo al mismo lugar en el que vivía cuando el naipe de la hoguera tragaba todo para su mesa y se rompían las patas a cara y cruz y siempre era cruz, porque tu rostro estaba lleno de manzanas y heroina y yo tenía un insaciable agujero en el cuchillo de la danza chupando de tu Leteo envenenados peces que en mi vagina traían a las bestias del abismo para dárselo todo a la deriva y a la pobreza.
Mi recuerdo es el llanto reseco del grajo en tu habitación desmantelada, con un atraco a pecho armado sobre el Imposible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario