HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya anochece... se abre en la montaña un grito divergente que devuelve canciones de etanol del encargo de tus ruinas en la ensalivación de los vencidos bajo el hierro evanescente de las estatuas que embriagaron los boquetes de esos barcos camino al útero de la sirena que mordió toda la sal del abismo en la punta de tu cuchillo.
Y parpadean islas debajo de tus botas... levantando en mi casa desmantelada el corazón del óleo que junto a las grullas acuchilla escenarios de cristal cuando tu obra desacuerda el tictac del petricor en la taxidermia de mis diarios.
Y así vuelvo desarmada al ziz zaj de tu tango. La palabra resiste la cuarentena del tiempo. Un tambor rompe la humedad del barracón cuando te acercas y llevas dentro de ti todos mis delirios. Cedo en tu nombre la articulación de mi casa en el fuego y apoyo sobre tu frente todos los narcisos que velaron la rasgadura de la noche en la guitarra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario