HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya ha amanecido del todo.. mientras crotora en el suelo... esa caja de tizas y salpica de tus distancias un cacho de estrella para dar de comer a los álamos. La salvia compromete el tachón del cuaderno. Y todo sigue, aunque todos esos que amamos se perdieron por la raja de algún cielo, o en la gotera de absenta cuando no podías cerrar los ojos ni acabar de una vez con la obra que perseguía no sé qué defunción del horizonte de cuclillas en tus guitarras.
Nos vamos vaciando del objeto y del futuro. Haciéndonos cada vez más simples, con menos quimeras, con menos guaridas. Con una tristeza cortante y cristalina como la mar en tu cuchillo. Con un hueco rizomático de la insistente despedida. Con un poema más parapléjico, con menos intenciones y menos orgullo. Con el canto de un perro en las bragas de la montaña.... trayendo murmuros de luna cuando la tierra no acoge la hervidera de la soledad ni el arpón del verbo.

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