HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya la anochecida, el vino, el alma fractálica de Kavka preñada de selvas y de chamanes. Ese tango. El agujero del fondo de mi vaso conectado con el alambique de tu almohada pegada al suelo bajo un pentagrama de paises muertos de miedo ante los fueros de tus abismo quemados por las legañas de la luna succionando de los colchones las belicosas arañas de tu corazón abierto en canal ante los titeres del abandono, al bandoneón y a los tambores de tu tristeza como el último suicida de la tierra.

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