HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya la noche. Palabras de estropajo y lunas-autopsia de un silencio que aulla. Me obligaste a no quererte, cuando atacaste mi vulnerabilidad y fuiste como todo lo carnívoro cuando la soledad de mi Fransquestein al borde de la niebla sólo quería volver a los álamos o las trincheras, volver con los perros, con la hermana mar, con una voz que no vuelva a atar en mi garganta cien rostros, cuando ya no quería coraza y mi mano sólo era líquida y la arista del cielo seguía soltando sus soldados a la sed de la tierra.
Porque antes de ti, conocí mil ausencias.
Porque alguna vez te vi la persona más bella y libre de la tierra y te amé. Pero en tus ojos me vi, todo lo feo y encerrado, lo que perdía su voz y su sangre, su isla y los ladridos de la luna a la vereda de la ginebra del lago. Porque en el sucio juego de los espejos sociales tú también fuiste espada y pared y quisiste hacerme presidiaria de tus nociones. Y perdí mis ganas de bailar contigo, de intentar contigo... abrirse el pecho y las venas.. saltar sobre las estrellas. Porque el lobo estepario nunca miente. Porque no te importó su palabra.
Porque antes de ti, vi mil noches morirse en el mismo frío. Y yo ya no quería... dar lo que ni siquiera era mío. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario