HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya no persigo nada. Sólo pegarme al instinto de la mar y de los perros. Escribir para las cumbres del polvo y de las llamas. Crujirme de paredes destruidas en tu copa de whisky. Y tú nunca me serás un tú, ni la masturbación y paraiso del Yo. Ni siquiera una quimera. Serás advenedizo del sexo de la trashumancia. Extranjero del ardor del opio. Estación bisiesta de un cunnilingüis y un hachazo de LSD. Ebrio teatro de rizomas y contar ovejas negras para dormir en las vías del tren como los osos hormigueros.

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