HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya no quiero jugar allí.
Sólo me vive el cielo donde la mar rompe. Donde destruyen los perros las máscaras. Donde nadie quiere salvarse ni ganar.
No me gustan los juegos de poder ni en el fango ni en la orilla.
No dejamos herencia. No cuidamos de la casa. Sólo de los gallos y los ratones, cuando la fe viene puta a arrastrar un ancla y una cadena.
Con esa vocal en tu hombro, enterré un poema en tu ginebra.
Estaríamos solas todavía 10 años. Había antes que aprender el diccionario del roble y del oso. Antes de volver y boicotear tus celos en la luna, habría que ser todas las despedidas.

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