HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya se ha ido el sol... y se ve la luna creciendo, con un cacho mordido por el polvo de tu escritorio. Se la ve muy bella en ese fondo azul ceniza.
Tengo una granada de mano entre mis costillas sujeta por las articulaciones de las heladas negras.
Con doscientos desiertos rasurando mi rosa de jericó y dándosela a los muertos.
Por eso sólo puedo vivir en el delirio del presente.
Y me es muy rara la idea del "tengo que" "haré" "iré" o "conseguiré". Es algo que me da una crisis metafísica y me suma en la fiebre de los girasoles de van gogh, me inmoviliza como sus campesinos de la guerra en el interior del fuego.
Me es muy rara la idea de que tenga que tener algún fin mis escritos o ir a algún lado. Ni mis pasos. Ni mis sentimientos. Ni mis pobrezas.
Vivo con la conciencia de los pájaros. Con la prevaricación de las gotas de lluvia y de los jabalíes.
Me supone un ataque de estrés y precipicio... cualquier cosa que se me interponga en un futuro, aunque sea en un intervalo de 15 minutos. Me ataco de la angustia de las mariposas. Tengo una inclinación de una pasión indigente incontrolable.
Ya no me sujeta la sociedad ni para ir a llover esquelas en las alcantarillas.
Mi casa es la guarida de un okupa adicto a la metamorfosis de las cucarachas. 
Ya no me peino, ni me pongo ropa bonita. Ya no juego a seducir ni a los agujeros negros. Cuando me hablan del futuro lo más que puedo imaginar es un meteorito ácrata destruyendo la civilización.

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