HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Yo a veces he animado a X. en ir a matarnos juntos a algún lugar donde nunca se apaguen las armónicas. Ir a coger un fusil proletario y morir defendiendo el sueño de los avasallados. O que nos trague una ballena y nos quedemos en su estómago como dos luciérnagas extraviadas. O ir al canto de los sapos en un viaje sólo de ida a la osa mayor. Me haría muy feliz morir a su lado. Me haría muy feliz, nunca verlo muerto, ser yo la muerte que lo abrace y que él sea la mía.
Pero a X. no le parece buena idea. Porque está mi hermano y mi madre. Yo a veces creo en los milagros. A veces creo en los lobos blancos llevándome al nacimiento de la nieve. A veces creo en la inmortalidad del Quijote y de la primera flor que me enseñó su nombre. En la lubina nadando conmigo en la mar y llevándome al verdadero lugar donde se viven los poemas.

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