HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A la noche bruja, con los moratones de los fuegos fatuos destiñendo tu voz en mis grietas, violentando mi caja de cartón donde protejo la soledad del abrigo ajeno y los brazos del gas, descuerdan las rosas que alimentan a los huesos de los corderos, en el principio de la selva, cuando volvemos a ser libres porque no conocimos ninguna palabra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario