HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A veces duele todavía. De forma absurda.
Durante un instante, pensé si también cuando fuera a morir, lo sentiría y entonces allí no habría coartadas del olvido ni del luego ni el tiempo. Tuve pavor a que se mantuviera en mí entonces. Tal vez, en esos minutos antes, lo que se abren son las heridas, las historias no cerradas. Yo no quiero eso. Yo quiero pájaros. No quiero más bucles de ceniza aprisionando un beso despedazado. No quiero pedirme un engaño al vacío, no quiero consolar algo con retórica, pero tampoco padecerlo. Que sea guitarra.. que se marche, que no tenga nada mío.

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