HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A veces hay algo en la matriz de mis sentimientos que me regurgita sobre el destierro. Algo que creo que es oscuro. Un reconcomerse en el agujero y afilar allí las armónicas del que se joda la tierra. Como una atracción al fuego de la traición de la otredad. Algo que en mí se levanta, cuando todo lo otro me tira hacia abajo. 
Y no me gusta. Porque ensucia la inocencia de la entrega a lo nómada y al amor de los vagabundos. 
Tal vez ese nido de veredas desvencijadas vino de la experiencia del cianuro en las desventuras del amor.  Tal vez llegó con Arturo, y con K. se hizo vanidoso y harapiento. O tal vez estaba ya en mí mucho antes. Recuerdo aquél profesor que siempre andábamos a la gresca, me cantó una vez "soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, porque nadie me ha tratado con amor"
Aunque X. siempre ha sido la excepción. Ha sido mi marmita de Obélix. Pero en un lugar de bosques y musgo, en el agujero del árbol.
Tal vez.... tengo una herida aún, al haber amado hasta la locura, incluso contra mi propio bien, a personas que no me amaron. Tal vez por eso soy una cínica, esdrújula, con cientos de yoes. Porque tengo dentro una niña que siempre ha tenido 5 años. Y que no ha crecido ni 11 minutos.
Cuando tenía un psicoanalista que trabajaba por unir los delirios de desrrealización y disociación. Recuerdo que una vez me hizo una pregunta, sobre el retorno de la identidad de todo mi ser en lo corpóreo. Y respondí absurdamente "tal vez eso sólo puedo ocurrir a través de la piel de alguien que me ame y que yo ame verdaderamente. Tiene que haber el otro. Porque fue el otro, el que generó el corte vertical." Y mientras le respondía, me sentía deprimida, porque mi respuesta me desarmaba, me vulveralizaba y algo en mí no se lo creía del todo.  Pero tal vez era verdad. Y ese otro nunca lo he conocido. Por eso la escritura sigue enervantemente disociándome como mi utopía y mi único camino.
La experiencia con el psicoanalista, fue productiva para la normatividad dentro del teatro. Lo que pasa que era una relación incompleta, porque yo escondía una personalidad B. que no le mostraba, y se burlaba de mí y de él.  Y esa personalidad me hizo fieramente desear destruir esa relación. Porque la sentía incompleta e hipócrita del fuego de los lobos. 

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