HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A veces un segundo, devuelve el deseo de fundirse en el cosmos y levantar cada piedra.
Me he dado cuenta de que es advenedizo y azaroso. Prófugo y caprichoso de lo incognoscible. 
Da igual lo qué hagan mis soldados o mis sepultureros.  El vino ama cuando se ama al vino.  Yo a veces lo bebo con tormento. A veces con tus zapatos rotos, abandonados en la acera, por si los coge alguien que tiene aún más rotos sus zapatos.

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