HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

a veces... en tu nombre.
y la mayor parte, sin ti y sin mí
disyuntiva de divergentes luces tomándote la aurora boreal
donde te has muerto, de carne y de cuchillo, en el beso de la flor

y trepando
canción de arañas
junto a las tejas rotas
cuando el bodegón eran tus pestañas caídas entre papeles que me escribían espejismos
para que los mirlos no tuvieran miedo en mi corazón
trapo y guadaña
leña que arde... para que no recuerdes cómo me llamaba
y si alguna vez, soñamos salir de aquí

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