HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Acaba de salir el sol por el monte. Están cantando dos cuervos. Me hace feliz escucharlos, siento la libertad de la naturaleza, lo inconmensurable del latido de la vida salvaje. Como si fuera a dar un salto la mar y a incendiar sus flores.
Mi vida ha sido muy rara. Estuve a punto de morir en varias ocasiones.  Estuve a punto de hacerme la taxidermia en el río del olvido.
Ahora no sé bien dónde estoy. Ya no creo en los cuentos que alguna vez tanto amé y busqué más allá de toda realidad. Pero en alguna parte de mí, a veces me inquietan
Alguna vez fui romántica en el amor, hasta la efervescencia, fui una radical del amor de los cuentos de hada y para siempre.. hasta comer el cadáver de ese amor como la eternidad de su maleficio.
Pero también fui pagana e infiel. También engañé a algunos amantes y me excitó engañarles con otros y sobretodo decírselo. También negué los sentimientos de amor humanos, hasta el extremo, con la metafísica, con el existencialismo y el centellear de la enana blanca.
Creí en la Inexistencia y en  el canto de la muerte, en todo lo que acaba, lo que jamás se comprende y queda flotando en la mar, como esos percebes que una vez encontré nadando, y estaban muertos y agarrados en una tabla podrida de madera.
Y también creí en la eternidad del blues y la sinestesia, más allá de la vida y de la muerte.
Creí en fantasmas, vi a mi abuela muerta hablarme. Creí en dios, en el suicidio de dios, en el jamás de dios.
Creí en los duendes de la nieve, en los carros de combate de la mar. En el secreto del gato. Es sus ojos penetrando el más allá y trayendo un ojo de cristal a mi almohada con restos de sangre y de infinito.
Creí en la locura y en el absolutismo de los sueños. Y creí en la Nada y su irrebocable atracción y último beso.
Alguna vez defendí la bondad del ser humano con extremo.. y culpé a la cultura, a la nación. Y creí que en unas circunstancias de libertad y educación y música y amor y relaciones horizontales y conciencia. la anarquía, sería infinita y el ideal seria, nadie moriría de hambre, nadie sufriría el frio ni el desarraigo ni el daño, nadie lloraría sobre un cadáver.
Pero también creí en la absoluta perversidad de la raza de los capitalistas.. que también los hay que son pobres....... Y pensé que el único modo era exterminarlos. Y pensé que ellos vienen del homo-sapiens... y los que tienen sangre neandertal.. son los sueñan, los que aman, los que no codician, los que no avasallan, los que traen vida, los que la defienden...... También  creí en la violencia vertical contra el poder. Creí que la única manera era la destrucción de su zona de seguridad, de su riqueza, de sus medios de comunicación, de sus ejércitos. La lucha organizada... la que ataca de frente, la que no los deje nunca dormir tranquilos. La que les haga temer.
Pero también creí en la lucha tipo Gandhi. Y en que la violencia engendra violencia y blablabla.
Y también en aquello que dijo Niezschet de irse a la cumbre del monte y reírse a carcajadas de toda la humanidad y sus desgracias.

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