HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora el silencio. La inquietud de volver a la palabra y sentir también ebrio su desarraigo donde empapan los rayones de arena mojada el punzón de tu melancolía.. y habla de aquellas manchas de carbón donde los ojos tragan cachos de luna en el olvido, y no tiene qué ver conmigo ni contigo.
Mientras la sucesión de esa doblez camuflada, desampara en nosotros, lo que dijo la noche cuando temblabas entre sus dedos, el golpe caduco de los que no sostendrían ningún territorio en las cicatrices.

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