HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora es el silencio. Las vértebras de aviones de cartón mojando los soliloquios que se cosieron a balazos sobre la multiplicación de un hueco. Una cerveza, un sueño lejano aterrizando donde mueren los cisnes y vuelve el sarpullido del óleo a pretender la clavícula de la sal donde tus manos desnudas beben de la arena la caligrafía del infinito y nos esconden, como dos grutas enfrentadas en un papel vacío que desangra lo que tu canto dejo a macerar en mi cuerpo esa noche en la que nos creimos los suicidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario