HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora ésta hora... todavía lenta, borrada en los gritos de tus ojos, desfilada donde se magrean los cuerpos dormidos de una desaparición en tintes de cartón cuando la mar borra las huellas dactilares y golpea ese papel en el tablón desnudo de tu esperanza y giran las pupilas pigmentos hollín que cuelgan la ventana de algo lejano.
Todavía estoy lejos de la escritura. En un proceso de expulsión del hueso de alguna palabra en boquetes que el viento preñó de la lejanía.

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