HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora la soledad con el eco sumergido en tus renglones de óleo y ceniza.
Otra vez empujar la nada, por si se quedara un significado a cuajar en las flores las airadas de la noche.
Simular tu cercanía en la inefabilidad. Simular tu presencia en lo distante.
Y ajar alpaca mojada donde tus párpados cautivan el olvido. 
Tal vez ahora estás besando el grito de la tormenta y tu vaso siempre tiene vino. O tal vez, caiste con el petricor el suicidio de esas ciudades.
Las palabras se continuan huérfanas del punto que las agote. Ausentes de tu rostro de papel de plata en el huracán o en la orilla.
La belleza es vagabunda.  Vamos sin nada qué salvar del incendio. Con 200km de soledades hechizando el fruto bifurcante de la renuncia.

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