HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora la tarde... el silencio... la rareza de un sueño desprendido... mezclándose con la ausencia... con el rugido de la belleza y el fruto de etanol. Voy a salir pronto al monte, antes de que anochezca. Ya no quiero odiar. No quiero soliviantar mis rencores. Quiero cruzar el agujero, la fosa, la ventana flotante, la rosa o la cicuta o lo que coño sea, de la realidad ordinaria y volver a la evanescencia. Aunque el enemigo de la vida, sigue ahí y son muchos. He escrito demasiado desde los rencores de la jaula y desde el yo. He escrito demasiado sobre las sombras, sobre el precipicio, supurando el desierto, la nada, chocándome con el espejo y el maleficio del túnel. He escrito desde el  ego del nihilismo y la oscuridad. Desde la pérdida cuando se hace vanidosa. Desde el coñac de la deriva. He esscrito desde los monstruos de la tierra, la cultura y mi historia y todos sus muertos. He escrito desde la ceguera, la sed y el vicio. Y creo que canté demasiadas veces en contra de la vida. Por eso se fue el unicornio azul. Yo lo llené de cristales y de cadenas. Yo también olvidé el fuego de mi niña perdida y su fragilidad y sus sueños. Yo también me convertí en una asquerosa adulta hija de las cicatrices y del espanto. Yo también fui la amargura, la hiel, el rencor. Y ya no quiero más...nada de todo eso. No  quiero ser cómplice del hielo en la bañera de Léolo. 
He traicionado a mi locura. Temí sus sonidos, temí lo incomprensible de sus vueltas de campana pulverizando mis párpados. Cuando salí del psiquiátrico un febrero del 2009, los compañeros me cantaron la de "adiós con el corazón que con el alma no puedo" entre abrazos y sonrisas me despedí de ellos, emocionada........... y al cruzar el mostrador de las enfermeras hacia la puerta tan ansiada de salida, les dije "hasta nunca" y una dijo con una sonrisa de puta "ya verás como vienes pronto por aquí otra vez" Y me juré no volver allí, con toda mi sangre. Que jamás volvieran a poner sus correas ni atarme a sus camas, ni a ponerme sus inyecciones, ni a enjaularme jamás. Y la pérdida de Arturo y una metamorfosis hacia la nada, me hizo destruir en gran parte la experiencia mágica de la locura. Las razones de la locura. Ese proceso fue largo y doloroso, tal vez de 8 o 9 meses. Ya no veía a las criaturas de la luz y del éter...sentía demonios, tenía unas horribles pesadillas. Luego tuve una experiencia muy violenta con un medio amante, donde esos demonios estaban entre nuestros cuerpos todo el tiempo........................esa historia acabó de forma cortante y con prometida enemistad y olvido.................Y luego... me convencí de que esos demonios, eran mi propio ser. Yo los creaba, mi dolor, mis heridas, mis agujeros negros, mis remordimientos de conciencia, lo que yo aún no comprendía. Eran de mi inconsciente......Y así desaparecieron me dejaron en paz.  Después la escritura, me entregué a ella con mucha más vehemencia que en mi pasado. Me juré hacia la soledad. Hice algún sacrificio metafísico y social. Y después de una profunda amnesia de mi propia existencia.... tal vez por culpa de las drogas psiquiátricas.. y también de mi nuevo y radical ateismo y rabia contra mí misma... aquél extravagante desamor y desesperanza........aquella muerte de todo...... empecé a hacer paralelismo, entre el mundo de mi locura... y el poco ser que me quedaba. Traté de hacer una urdimbre entre mi ser.....usando el lenguaje poético, uniéndo mis pedazos rotos y cubistas, de mi identidad despersonificada y eléctrica y a la mitad ausente y llena de cadáveres..... Durante unos 6 años.... sentía que lo que viví entonces, volvía a ocurrir enraizándose en algo posible, en algo VIVO.  También estaba el amor de K...........En la magia de la locura, lo que ocurre en 5 minutos, en ese espacio de éter, es como si fueran 20 años en la vida humana. No sé dónde quiero llegar exactamente. Es algo así como el mundo de Alicia. Cuando olvidó. El agujero del árbol está aquí. Siempre estuvo aquí. Pero yo perdí mi muchedad. No quise seguir aquél camino de desfiladeros y viajes de LSD. Quise supuestamente curarme. Pero acá no hay nada. En la cura,  sólo vive la vejez y la muerte.
 No respeté al mundo mágico. Lo enterré. Lo acusé con mis cínicas de una forma tan entrañada que ahora no puedo casi acceder. A no ser que camine hacia allí y vuelva a SOÑAR.

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