HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora todo es algo absurdo. De horfanatos con puertas incendiadas cuando tu sombra embiste un vals de heroina y suelos desvencijados.
Cuando es la sed, a contrarrembolso.. y tu nombre es un garabato de pis de luna, entre faros y cementerios.
Porque no estuvimos allí. Estuvo esa ambulancia, recogiéndote borracho de un callejón. Separándote mi piel de tu pellejo, a punta de navaja.
Mi corazón de tu muerte.
Tu vida de mi desgracia. 
Fuiste el libro que nunca pude escribir, llenándome de carcoma mi cama del siglo pasado. Y haciendo esa música de yonquis y disparadores de tormenta cuando los cuervos tienen hambre.
Todo tan perfecto, en el velorio de tu madre.
Todo tan ordenado, cuando se te vino encima, ese cubo de la basura, acumulando nuestros sentimientos como pago de la floristería, del bar, de la estación de metro. 
Tan de atraco a mano armada, cuando llegamos tarde al jamás y al aquí mismo, sácate la vergüenza en mis heridas y sobre mis piernas acaba de una vez ese verso que nos abandonará.

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