HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Al hablar con Isaías. Se despertó en una zona primitiva de mi latido, algo sinérgico y mágico. Algo que hacía un año que no sentía. Algo inefable. Algo del "orden" cósmico.  Algo del hechizo de la sinestesia que viví en mi locura. Algo de los amados vagabundos que encontramos por azar en el camino y que ya hemos conocido y amado cuando estábamos muertos.  De pronto sentí que mis sueños nocturnos, los símbolos, las metáforas, estaban también en la voz de Isaías y en sus ojos. Desde que me volví loca en el 2008. Me he hecho nihilista de esas místicas perturbantes de mi psicosis. Pero hay un poso de vino de vides de miles de años atrás que sigue siendo mi única ruta. E Isaías me fue un mensajero de opio.

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