HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Al vinilo de tu cuchilla agrígola, cuando la tierra es un tiro de éter, descalibrando la mirilla, en azotadas dobles intenciones del tercer ojo grapado en esas ganas de volar, con aceite en las botas, desastrando la reputación en un tendal de espinos, secando tus poemas de amor en la ropa interior de una muerta... y humedeciendo en mi pecho maldito un sueño inalcanzable.

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