HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

anoche sentí un escalofrio, un grito de avalancha, de la urgencia de ser quién soy, y su ebria cartografía de las imposibilidades... ví mis títeres, llenas de sal en la sombra de un hayedo desaparecido, vi lo que me separó de K. separándome de él, mucho antes de que lo conociera, porque me ha separado de ellos desde que nací... porque en la pérdida que provocaría en mi vida, estaba mi camino..... hoy voy por cuerdas de mariposa, las metáforas se desenredan dejando un nudo de nuez en mi almohada... voy a tientas y suspiros de avellano.... lo que alguna vez me hizo cuerpo y pozo de la lírica hoy se desvela y lo es en la ausencia del significado encintando nuevos parajes para desvirgar en el desierto el carámbano de tus olvidos... mi poesía jamás sirvió al poema ni a la poesía, yo no soy escritora, nunca lo fui, uso las palabras porque es lo único que conozco que me ayuda a moverme por el éter y por mis ruinas, uso las palabras para marcharme, no importa si son bellas o horribles, a veces ellas me encarcelan y torturan la vida, porque un grito de hueso necesita conocer esa prisión para tener conciencia de la necesidad de una ventana... ellas me ayudan a abrir el camino hacia las zonas ocultas de mi ser y de lo inefable, ellas son topos entre los cementerios agujereando el mármol, ellas no son respecto a la cultura, van inclinadas a la herida que se incrustó cuando llegaron las palabras, por eso no reescribo, porque eso sería darles demasiada importancia y no son ellas el verbo ni el qué, son sólo un prisma, una especie de transporte abstracto sin un atmósfera estable ni un cuerpo.

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