HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Anochece. Llego de correr un poco con Kavka. Creo que buscaba esa ventana de éter, pero no me lo creía demasiado. En algún instante del viaje, tuve la sinestesia de un recuerdo.. pero muy leve. Sigo viviendo sobre la resonancia de lo vaciado. Dejé que el perro eligiera el camino a ratos, y a ratos era yo la que lo hacía. La nieve no estaba blanda como hoy por la mañana, estaba ya congelada, se oían los crujidos del paso del perro de un modo muy hermoso. Al principio tenía heladas las manos, y luego muy calientes, como sólo el frío en contraste consigue, también mis pies se calentaron. Encontré más huellas en la nieve, unas como de pezuña de animal pequeño, de cuatro patas y su paso era lento, estaban muy juntas las huellas, totalmente armónicas, la misma distancia de una a otra, no sé qué animal podría ser, tal vez una especie de venado o jabalí.
Recordé un sueño. Fue un sueño que se dio en unas circunstancias muy concretas, éste verano una compañera que conocí a través del manicomio y yo, tuvimos un enfrentamiento,  como abstracto, denso, como de hachís y de sinestesias.... Sus "delirios" eran muy parecidos a los que yo tuve que había ahogado en el desierto y en el vino, en lo escéptico.... Hablábamos un idioma cercano a veces. Y yo tenía muchas contradicciones sobre mis sentimientos y el lugar dónde nacían, la rabia y el cariño hacia ella, las antagonias.... el teatro social, el ego, el frio, mi yo-estepario, las distancias, los espejos dónde se difumina el tú y el yo.. la agresividad del yo-al yo reflejado en la otra y del revés... y otras muchas cosas que fluían en esa situación como una catarsis pero no iba hacia el encuentro, sino hacia la separación y la autoderminación a través de la despedida y la ruptura.......Yo negaba en mi interior las razones del delirio de ella, lo interpretaba como paranoias y rollos de la mística, pero una parte de mí que vivía en el exilio reconocía su universo y volvía a revivir el mío y a interiorizarlo.... Y bueno soñé dos o tres noches, con Leopoldo Maria Panero. En una de las ocasiones, él me insultaba, me atacaba de forma surrealista y feroz. Yo interpreté que estaba traicionando a los locos. Y ese sueño representaba eso. Estaba traicionando al éter.

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